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26 febrero, 2024 Por josevibaeza

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria | Entrevista

Fotografía de unos pies plantados encima de una báscula
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Me han hecho una entrevista para un instituto, os comparto las respuestas que he dado por si os resultan de interés:

¿A qué se dedica? ¿Cuál es su especialidad? 

Yo, Josevi Baeza, que soy quien va a responder vuestras preguntas, soy psicólogo, y trabajo realizando psicoterapia. La psicoterapia es una manera de intervención en la que mediante una conversación se define el problema que trae la persona que acude a consulta y se establecen líneas de actuación para ayudar a resolver o sobrellevar el problema que se presenta. Habitualmente trabajo con personas que tienen algún tipo de trastorno del estado del ánimo como la depresión o la ansiedad, problemas de uso y abuso de sustancias como el alcohol y la marihuana o conductas adictivas como las apuestas deportivas, también suelo aconsejar a familias que tienen algún problema de pareja o relacionados con la crianza y educación de sus hijas e hijos desde niñez y adolescencia hasta juventud adulta, aunque mi campo de trabajo favorito es todo lo relacionado con la etapa entre los 12 hasta los 20 años (la adolescencia) por la complejidad de dicha etapa a nivel de desarrollo de la personalidad y cambios biológicos y sociales.   

¿Cuáles son las principales causas de un TCA? 

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria pienso que se manifiestan como alteraciones en la forma y cantidad que tenemos de alimentarnos, pero creo que la verdadera raíz es educativa y social. Vivimos bajo un terrible bombardeo de mensajes incoherentes y contradictorios que, en una etapa tan importante como la infancia y la adolescencia pueden confundir a la persona que se ve sometida a dichos mensajes. Tienes que ser tú misma, pero tienes que someterte a unos cánones y exigencias; tienes que tener claro quién eres, pero si tu manera de verte es demasiado contraria a lo esperado, entonces tienes que adaptarte; tienes que ser sensible pero no mucho, tienes que tener las ideas claras, pero no mucho; tienes que ir a la tuya, pero no mucho; tienes que adaptarte pero sin perder tu identidad… Y las voces que más alto lanzan sus mensajes son precisamente de entidades que no quieren tu felicidad sino tu dinero y tu atención para lanzarte publicidad. Es muy complejo, pero la inmensa mayoría de casos de TCA son «cocinados» a fuego lento desde nuestra más tierna infancia. Los TCA son trastornos típicamente humanos. No creo que haya demasiados gatos o perros que, en la naturaleza, dejen de comer porque su figura no se adapta a cánones, o se pegan atracones por la ansiedad y luego vomitan por la culpa y la vergüenza. Esto, como siempre, es una simplificación para explicar en unas pocas líneas.   

¿Cuáles son los primeros indicios y en qué rango de edad suelen aparecer? 

Los primeros indicios se pueden detectar, sobretodo, en los mensajes explícitos que se lanzan desde la familia y entorno y los que lanza el propio niño o niña. Odio profundamente cuando desde la familia se les llama por supuestos apelativos cariñosos como «gordita» o similar. No nos damos cuenta, pero esos mensajes calan profundamente. Además, las niñas y niños no tienen ningún control sobre lo que comen o sus cantidades. Comen lo que se les pone delante, se les obliga a terminar el plato y en ocasiones se les da de comer cosas que son terribles desde el punto de vista nutricional. Desayunar chococrispis o galletas aunque sean integrales, almorzar un bocadillo de nocilla, comer macarrones bañados en salsa de tomate con un yogur de «fresa» (nótense las comillas), merendar una palmera de chocolate y un zumo y cenar pollo empanado con patatas con un charco de ketchup, es el resumen de la mitad de los hogares del mal llamado primer mundo. Y claro, luego te llaman gordo en el cole aunque tengamos el 80% de nuestra población infantil con sobrepeso y te vas a casa llorando sin saber qué has hecho mal. O te das cuenta de que las cuentas que más likes acumulan en redes son de mujeres con bajo peso y poca ropa y de hombres hipermusculados. Ahí aparecen las primeras verbalizaciones o conductas sobre reducir lo que comemos o hacer ejercicio para bajar de peso o desarrollar musculatura… empieza la ansiedad, el auto-odio, la culpa, la vergüenza y la huída hacia adelante.   

¿Nos podría proporcionar las características de los casos más habituales? 

Los principales casos, los que acumulan casi todos las consultas que llegan, son dos: La anorexia y la bulimia. La anorexia (que literalmente quiere decir «ausencia de hambre») tiene muy mal puesto el nombre, porque las personas que padecen anorexia pasan un hambre que se mueren. Se podría decir, más correctamente, TCA restrictiva. Es decir. Restringen la cantidad de alimento que ingieren. Tienen pánico a que los números de la báscula «crezcan» y no hay manera de desmontar la idea de que las calorías y los kilos son sólo números que no aportan demasiada información. Además en muchos casos también hay una deformación de la imagen que perciben de su propio cuerpo, que lo ven más grande o deformado de lo que es en realidad. Posiblemente como consecuencia de una alteración de la propia imagen y la autoestima. Muy complejo. El otro caso principal es la bulimia, que es básicamente un atracón de comida más o menos recurrente que aparece cuando se elevan mucho los niveles de ansiedad. De alguna manera se utiliza la comida para «calmar» ese pico de angustia. El problema es que inmediatamente después, cuando la «rabia» se pasa, aparecen sentimientos muy profundos de culpa y vergüenza y se provoca el vómito. Estos ciclos se van volviendo habituales y pueden provocar alteraciones de los procesos digestivos, erosión de la dentina y quemaduras en el esófago (recordad que en el estómago hay ácidos). También hay profundas raíces en la imagen, la autoestima y en la gestión del estrés y la ansiedad.   

¿Cómo afecta al entorno del paciente? 

Por un lado pero no siempre (y esto es muy importante, las familias no siempre tienen la culpa, ni mucho menos), al principio, es posible que las familias lancen mensajes peligrosos o propongan pautas alimentarias incorrectas ya sea por las cantidades o la composición del menú. Un amigo nutricionista decía que las familias del club del «plato limpio» son una fuente de obesidad. Debemos comer de manera adecuada en base a nuestra hambre y nuestra sed. En familias donde el menú es bajo en azúcares libres (los zumos de frutas son azúcares libres aunque sean caseros) abundancia de alimentos de origen vegetal, granos integrales como pasta y pan integral y alimentos poco procesados, donde se respetan las cantidades consumidas en base al hambre, y en las que se desayuna, come y cena en familia, se han observado menos alteraciones alimentarias. El entorno inmediato en la familia es fundamental desde el punto de vista educativo, de salud mental y emocional.

Y el otro gran factor es la exposición a los medios, publicidad y redes sociales. Los dos primeros llevan años siendo estudiados. La publicidad dirigida a público infantil en muchos países del norte de Europa está, directamente, prohibida por el profundo impacto que producen en la construcción del mundo y de sí misma y mismo. Y las redes sociales virtuales, especialmente Youtube con sus Shorts, los Reels de Instagram pero cada vez y de forma terrorífica, Tiktok, con su manera obsesiva y bulímica de consumir un contenido deformado de manera informática, repleto de información inexacta cuando no directamente falsa, está deformando la imagen que tenemos del mundo y nosotros mismos y mismas, y está educando a que todo lo que no produzca una satisfacción exagerada e inmediata es motivo de ser rechazada. Son terribles. Mirad el documental «El dilema de las redes» que tenéis en Netflix… que es anterior a Tiktok. Es decir… la situación actual es PEOR que la que describe el documental.   

¿Los deportes exigentes suelen afectar? 

Al final… todo lo que llevamos hablado va de cómo presiones exteriores a la persona deforman la imagen y la voluntad de la persona que se ve sometida. Los deportes de competición nunca han ido sobre la salud sino sobre el espectáculo. Cada vez más hay más y más atletas de élite que se están plantando ante la terrible presión a la que son sometidas y sometidos. Mirad ejemplos como la tenista Naomi Osaka o la gimnasta Simone Biles, que están renunciando a competir porque tienen miedo de romperse mentalmente. El deporte debería hacerse porque es divertido. Cualquier otra acepción es otra cosa, no es deporte (si me preguntas a mí).   

¿Podría proporcionarnos alguna estadística sobre Hombres y mujeres con este transtorno? 

No me suelo mover por estadísticas porque para mi cada caso que entra en consulta es el único que me importa cada vez. Pero es llamativo saber que el 90% de las personas españolas con TCA son mujeres de entre 12 y 21 años… y no es raro. Las mujeres son, con diferencia, la población más acosada si hablamos de la presión sobre espectativas, roles, comportamiento e imagen. Además esa es la franja de edad de mayor sensibilidad para que aparezcan los TCA. El resto, un 5% son hombres de 12 a 21 años y el otro 5% son hombres y mujeres de otras edades, pero viendo el porcentaje de mujeres jóvenes con TCA, ese 5% que resta son mujeres en casi su totalidad… no tengo pruebas pero tampoco dudas.   

¿Qué tipos de TCA existen? ¿Cúal es el caso más grave o más visto? 

He respondido ahí arriba con los tipos, y sería injusto o morboso darle demasiado bombo al caso más grave, pero es importante recordar que en personas con TCA el riesgo de morir por desnutrición o por suicidio es terriblemente alto. Esto no va de niñas que dejan de comer porque quieren ser guapas. Esto va de personas con terribles problemas de ansiedad y autoestima que pueden acabar muriendo de inanición o saltando desde un puente porque se odian, odian su cuerpo, odian su vida y su entorno que no deja de acosarlas e insultarlas.   

¿Podría recomendarnos algunas fuentes fiables para información? 

Las mejores fuentes de información van a ser siempre las oficiales. Profesionales de la salud mental como psiquiatras, psicólogas y psicólogos, nutricionistas colegiados, son las personas a las que hay que preguntar. No se pregunta al Dr. Google. No se pregunta a Tiktok. No se pregunta a Instagram o Youtube. Esas fuentes son interesadas, desinformadas o directamente mentira. Son muy peligrosas. El trabajo que tenemos que hacer para desmontar «he visto en youtube que…» es tremendo.   

¿Cómo es el proceso de recuperación? 

MUY complicado. La mayoría de las veces el objetivo no es «curar» a la persona sino que aprenda a vivir con esa «deformación de la realidad». Rodearla de gente que la quiera y la respete profundamente. Hacerle ver que es mucho más capaz, interesante e importante que el número de la báscula. Convencerla de que si ha tenido una infancia o adolescencia terrible, no es necesariamente heredera de ese pasado, tiene capacidad de reinventarse y salir adelante. Encontrar su sitio y a sí misma o mismo. Es importantísimo hacer cosas que te apasionen, con las que disfrutas y te hacen feliz, estár con «tu gente», la de verdad, la que te quiere de manera incondicional. Y cuando veas que «la vida se te hace bola» y empiezas a tropezar de más, pedir cita con tu psicóloga o psicólogo para superar el bache antes de hundirnos en el barro.   

¿Cómo afectan las redes sociales al trastorno hoy en día? 

Es terrible. El año pasado cerré mi cuenta de twitter que acababa de cumplir 16 años. Tuve Facebook 2 años antes de que llegara a España. Me compré un iPhone en 2011 para poder tener Instagram porque me apasionan los medios digitales de comunicación y expresión y necesitaba «estar ahí»… y el año pasado cerré todas mis redes sociales excepto youtube porque hay mucho vídeo que me resulta muy interesante, aunque sólo lo veo en el ordenador y tengo un bloqueador para que no me salgan los Shorts. Tengo whatsapp porque así se comunican mis pacientes y mis padres conmigo y Telegram para hablar con mis amigos. No veo NUNCA los estados. Lo hice porque soy muy consciente de el terrible daño que hacen. No sabemos usar las redes sociales de forma sana… Si es que eso existe, porque creo que se diseñan a propósito para que perdamos el control de nuestros impulsos y del tiempo que pasamos viendo anuncios. El DoomScrolling es real, estar durante HORAS pasando contenido hacia arriba. Tiktok tras tiktok, reel tras reel, tweet tras tweet, short tras short… y cuando te vienes a dar cuenta, son las 4 de la madrugada, y en 3 horas suena el despertador para ir al instituto o a trabajar. Eso nos ha pasado a todos alguna vez. De nuevo… mirad el documental «El dilema de las redes» o mi vídeo (alerta de SPAM) sobre cómo las redes sociales nos secuestran la atención (al final de la entrevista)  

Por último, ¿cómo puede afectar haber sufrido este transtorno en un futuro?

Pues, como he dicho, en muchas ocasiones nuestro objetivo es aprender a vivir con ello. Atenta contra nuestra propia concepción de quiénes somos y si eso se deforma, todo lo demás son «parches». Por eso la importancia de prevenir o actuar de manera temprana. Deja una cicatriz muy profunda. El futuro es incierto, para todas y todos… pero para estas personas mucho más.

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